
Como artesana que vive dentro de Parque Natural he visto como durante
años hemos sido los grandes olvidados, tanto por el mercado
como por las instituciones.
El
primero creo que debido a la invasión de productos de otras
zonas y países, a un bajo coste.
Las
segundas porque en un principio se primaba más la protección
del entorno natural que nos rodea, que la recuperación de
oficios y tradiciones ancestrales que forman parte del patrimonio
humano y cultural de los habitantes que conforman los Parques.
Últimamente
en el mercado existe una demanda de este tipo de productos únicos,
caracterizados por la no identificación comercial, productos
con un sello personal e irrepetible que sólo el trabajo artesanos
puede ofrecer.
Asimismo,
de las instituciones se ve un mayor interés por fomentar
y proteger estos oficios. Un ejemplo puede ser la iniciativa de
la marca Parque Natural, de la Consejería de Medio Ambiente.
Esta marca, junto con la nuestra, hace que nuestros productos tengan
un reconocimiento al trabajo paciente y bien hecho y, por tanto
una revalorización e identificación, que hace que
se diferencien entre otros no autóctonos e industriales.
Esta
iniciativa de la Consejería nos dota a los artesanos como
garantes de las tradiciones de nuestros pueblos, y creo que económicamente
sea beneficioso.
Por
otro lado, este proyecto no debería pararse aquí,
y tendría que hacerse extensible a lodos los artesanos de
los Parques Naturales.
Claro
está, estas son las ideas de una artesana que vive y trabaja
en el Parque Natural de Sierra Nevada, que se siente obligada a
mantener, conservar, transmitir e innovar para las generaciones
futuras.
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